Milei revalidó a su entorno íntimo desde EE.UU. tras el criptogate, pero el Gobierno enfrentará desafíos judiciales y políticos al regreso
Santiago Caputo, el brazo ejecutor del Presidente, no tiene cargo formal, pero Javier Milei lo sumó ad-hoc a la comitiva de funcionarios que lo rodearon en el viaje donde mantuvo, entre otras, la esperada y deseada reunión con el primer mandatario de Estados Unidos, Donald Trump. La incorporación del asesor a la visita a Washington fue una señal de fortalecimiento del “triángulo de hierro”, que se cristalizó con fuerza ayer en el mítin con la máxima autoridad estadonidense en el hotel donde se celebra la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC).
El escándalo por la difusión de la criptomoneda $LIBRA sigue, a pesar de que se frustró el intento de la oposición de crear una comisión investigadora en el Congreso. Hay una causa judicial en curso, y continúan los coletazos políticos a medida que se conocen más detalles sobre el vínculo de los traders y el Gobierno. Sin embargo, Milei se ocupó de demostrar ayer que no tiene pruritos con su principal asesor, Santiago Caputo, ni, huelga decirlo, con su hermana, Karina Milei, que fueron apuntados por el arco político no libertario pero quedaron fuera, por ahora, del caso donde investiga el fiscal Eduardo Taiano.
El de Caputo en el lugar de mayor preponderancia después del Presidente, a la par de su hermana, en el Gobierno, está firme, al punto de que cerca suyo aseguraron que el hecho de que se sumara a la CPAC ni siquiera fue una señal de respaldo. “Santiago no necesita que Javier le muestre apoyo”, dijo alguien de su extrema confianza, a pesar de que es la primera vez que viaja con el Presidente desde que llegaron a la Casa Rosada.
Por ahora, el asesor no será designado como funcionario. No es necesario, insisten como siempre en el Gobierno, a pesar de los cuestionamientos opositores. En cambio, aseguran que el estado de su rol es perfectamente aceptable, y que el tinte irregular de su papel en la administración tiene sin cuidado a la amplia mayoría de votantes. Las posibilidades de que sea nombrado, de todas formas, no son nulas, sino “bajas”, dijo alguien de su círculo de la Casa Rosada. Alguien le escuchó decir al consultor, en el hotel Gaylord de Maryland, una frase habitual en la política estadounidense, en referencia a ese tema: “I serve at the pleasure of the President”.
Caputo se sumó al viaje casi 48 horas después de Milei, junto a Manuel Vidal, primo de su socio en la consultora MOVE, Tomás Vidal.
“Manu”, amigo de Caputo, devino en uno de sus principales colaboradores durante los últimos meses (el asesor del asesor), está a cargo de supervisar la comunicación de distintas áreas del Gobierno, y en particular de ARCA -ex AFIP-. En el mundillo libertario lo consideran un “pulpo” por su creciente injerencia en las áreas más diversas.


