Quienes fueron los ganadores y perdedores con el Mundial 2026
La FIFA fue la que más provecho financiero sacó organizando esta mega Copa del Mundo. También los patrocinadores oficiales y no oficiales, como las cadenas de televisión y las casas de apuestas sacaron provecho. Los mayores perdedores fueron los aficionados, por el costo de las entradas.
Esta edición 2026 de la Copa del Mundo fue la más grande de la historia, con tres países organizadores -Estados Unidos, México y Canadá- 48 selecciones participantes y 104 partidos en total. Esta magnitud que tuvo el evento significó que haya más oportunidades para que ciertos sectores que participaron ganaran mucho dinero.
Mientras las estrellas del fútbol mundial escribían páginas históricos en los campos de juego, se generan miles de millones de dólares a través de ellos. Sin embargo, no todos resultaron ganadores y embolsaron una buenas suma de dólares, también hubo algunos perdedores o simplemente sectores a los que el Mundial no lses reportó beneficio alguno.
Sin lugar a dudas, la FIFA fue la que se llevó la mejor ganancia de todo este negocio. El máximo ente del fútbol mundial alcanzó un récord histórico de ingresos con el Mundial 2026 al recaudar unos u$s15.000 millones, una cifra que superó ampliamente los u$s11.000 millones proyectados antes del inicio del torneo. Este monto representa un incremento cercano al 36% respecto del objetivo financiero que el organismo había fijado antes del comienzo de la Copa deol Mundo.
Estos ingresos superan ampliamente los u$s7.600 millones recaudados por la FIFA en Qatar 2022, un crecimiento impulsado por la venta de entradas, el marketing y los derechos de transmisión, además del mayhor volúmen del torneo.
El presidente de la FIFA Gianni Infantino informó que el crecimiento de los ingresos estuvo impulsado principalmente por la hospitalidad, la venta de entradas, especialmente a través del mercado secundario, donde los precios alcanzaron valores muy elevados. En la final llegaron hasta los u$s35.000 por una entrada que pagaron algunos espectadores.
En ese sistema, la FIFA obtiene un 15% de comisión del comprador y otro 15% del vendedor, un mecanismo que incrementó muy fuerte los ingresos durante el torneo.
Cabe esperar que esto se repita en futuros torneos, ya que la FIFA está considerando ampliar el Mundioal a 64 equipos, lo que podría incluir a países como China e India, y los miles de millones de espectadores adicionales que ello conlleva.
Otros ganadores resultaron las Federaciones Nacionales quienes, aunque todavía no se definió cómo será la distribución, se espera que también reciban parte del aumento presupuestario generado por el Mundial 2026.
Ganadores: emisoras y patrocinadores
Si bien las cadenas de televisión han tenido que gastar una fortuna para retransmitir el torneo, las cifras de audiencia, y el interés de los patrocinadores para que sus marcas aparezcan en pantalla, significan que también obtengan grandes beneficios con la venta de espacios publicitarios.
La FIFA introdujo las tan comentadas pausas de hidratación en este Mundial, una medida que Infantino calificó de “cuestión puramente deportiva” y que no supone ningún ingreso adicional para el organismo rector.
La gran ganadora de los ingresos por esta pausa de hidratación no fue la FIFA sino la cadena mundial Fox Sports, que le pidió imponer esta pausa a la FIFA mucho antes de que comenzara este torneo por una fuerte presión judicial.
La cadena televisiva quería demandar a la FIFA por cambiar la Copa Mundial de Qatar de verano a invierno y, para evitar una batalla costosa, la FIFA accedió a ceder los derechos de la Copa Mundial de 2026 en un acuerdo a un precio reducido.
Esto permitió a Fox Sports adquirir todo el torneo por u$s500 millones y Fox vio incrementadas sus ganancias al ampliarse el torneo a 48 equipos y un récord de 104 partidos. Se estima que Fox revendió esos derechos a cadenas televisivas por unos u$s1.500 millones y logró una ganancia de unos u$s1.000 millones.
La decisión de la FIFA de dividir cada partido en cuartos para las pausas de hidratación generó un total de 208 pausas publicitarias de 3 minutos durante los partidos.
Según los expertos, un espacio publicitario de 30 segundos en Fox durante la Copa del Mundo tuvo un costo, en promedio, entre u$s200.000 y u$s300.000. Durante los partidos de Estados Unidos en las fases finales, llegó a alcanzar entre los u$s750.000 y los u$s 800.000.
Los patrocinadores oficiales del Mundial pagan sumas astronómicas para asociar sus marcas a la competición, pero sin duda acaban beneficiándose económicamente, tales casos de marcas como Adidas y Coca-Cola que aparecen presentes por todas partes.
La marca alemana de ropa deportiva se ha visto envuelta en una batalla con su archirrival Nike, gastando unos u$s65 millones en su anuncio de “leyendas del patio trasero” protagonizado por Lamine Yamal, Jude Bellingham y Lionel Messi.
Sin embargo, algunas marcas no oficiales también se han beneficiado de los esfuerzos de la FIFA por evitar que los aficionados estuvieran expuestos a ellas. Dos ejemplos son los casos de Levi’s, cuyo logotipo que se encontraba en el exterior del estadio de San Francisco fue cubierto con una lona ajustada donde se podía percibir la imagen; y de Gillette, que cubrió su logo en le Estadio de Boston con una espuma de afeitar. Son gestos que las marcas superion capitalizar en sus actividades de mercadeo.Informate másLas marcas también ganaron
El entusiasmo de los aficionados ha impulsado las ventas de las equiparaciones en todo el mundo. Nike afirma que las ventas de camisetas de sus selecciones nacionales este año fueron más del doble que en el Mundial de 2022. El uniforme de Inglaterra fue el más vendido, seguido de Francia, Brasil, Países Bajos y Estados Unidos.
Para Adidas, las camisetas de México fue la más vendidas.
JD Sports afirma haber registrado un año récord en ventas de camisetas de Inglaterra. Si bien al principio de la competición las ventas del uniforme inglés superaban las ventas en Reino Unido de los uniformes de todos los demás países, la empresa asegura que Escocia puede presumir de tener la camiseta más vendida en general. Las ventas de uniformes de Alemania, Brasil, México y Argentina también se dispararon, añadió.
Cee Valentina, periodista cultural que habla sobre moda futbolística en TikTok e Instagram, dice que no le sorprende la popularidad de estos productos. Según explica, las camisetas de fútbol se han convertido en “un básico de la moda urbana cotidiana”, y el deseo de nostalgia de la Generación Z se está reflejando en la demanda de camisetas retro, mientras que las camisetas personalizadas diseñadas para mujeres también están cobrando nueva vida.
La otra cara de la moneda son los miles de artículos falsificados que se venden. Valentina afirma que cuando artículos como las camisetas de fútbol se ponen de moda, se encarecen, “pero siempre habrá falsificaciones porque la accesibilidad es una parte importante de la cultura del fútbol en general”.
Las casas de apuestas sacaron provecho
El Mundial 2026 se convirtió en el mayor evento de apuestas de todos los tiempos, con un estimado de u$s50.000 millones apostados, alrededor de u$s500 millones apostados por partido, según la firma de servicios financieros Macquarie, que tiene intereses en la industria del juego.
Esto se debió principalmente a la ampliación del número de equipos, lo que significa que haya habido 104 partidos, frente a los 64 de 2022.
Flutter Entertainment, propietaria de Paddy Power, Betfair y Sky Bet, pronosticó que el monto apostado duplicó el del torneo anterior debido al crecimiento en Estados Unidos y también en Brasil.
Chad Beynon, analista de Macquarie, afirma que las apuestas en directo han sustituido a las apuestas previas al partido, que eran más tradicionales.
Las apuestas deportivas en Estados Unidos son todavía una industria relativamente nueva. Hasta 2018, las apuestas deportivas solo eran legales en Nevada, donde se encuentra Las Vegas, pero un fallo de la Corte Suprema allanó el camino para que muchos estados las legalizaran.
Sin embargo, todavía hay algunos estados donde siguen siendo ilegales, como California y Texas. En esas zonas, ha habido una gran actividad en los mercados de predicción -una industria multimillonaria de rápido crecimiento, popular entre los jóvenes- que no se clasifican como juegos de azar, lo que significa que se pueden usar para apostar en deportes independientemente del estado en el que se encuentre la persona.
Perdedores: los aficionados fueron los principales perjudicados
Si bien muchos aficionados pudieron haber cumplido el sueño de su vida teniendo la posibilidad económica de poder asistir a algunos partidos, este torneo ha resultado difícil para la inmensa mayoría.
Las enormes sumas que se desembolsan solo para pagar las entradas y la estrategia de precios dinámicos de la FIFA, que aumenta los precios cuando la demanda es alta, han sido ampliamente cuestionadas y criticadas.
Incluso el presidente estadounidense, Donald Trump, admitió que “no pagaría” cuando se le preguntó sobre el posible precio de u$s1.000 por entrada para el partido inaugural de su país en el torneo contra Paraguay.
Las entradas para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey se ofrecieron oficialmente a u$s32.970, mientras que algunas entradas de reventa se han puesto a la venta por más de u$s2 millones.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió el precio de las entradas, argumentando que estaba en consonancia con el de otros eventos deportivos estadounidenses.
Además de las entradas, los aficionados también se han visto perjudicados con los vuelos, la comida y el alojamiento.
Un ejemplo fue el aumento en el precio de los billetes de tren de New Jersey Transit. Un viaje de 30 minutos en tren hasta el MetLife Stadium subió a u$s150 durante el torneo, frente a los u$s12,90 habituales para un billete de ida y vuelta. La indignación pública provocó una bajada de precios, pero aun así siguieron siendo más altos de lo normal.

La magnitud del Mundial 2026, con tres países organizadores, 48 selecciones participantes y 104 partidos disputados hizo que algunos sectores hayan ganado buena cantidad de dinero. En cambio para otros no fue beneficioso.
IA
Ciudades anfitrionas: perdedoras
Las 16 ciudades anfitrionas de Estados Unidos, Canadá y México han recibido una afluencia de aficionados y turistas, impulsando así los restaurantes, los hoteles y otros negocios locales.
La FIFA estimó que se añadirían unos u$s40.000 millones a la economía mundial, de los cuales unos u$s20.000 millones impulsarían solo la economía estadounidense, con la creación de 185.000 puestos de trabajo, principalmente en el sector de la hotelería, restaurantes y el alojamiento.
Sin embargo, Alexander Budzier, investigador en gestión empresarial en la Universidad de Oxford y director ejecutivo de la empresa de gestión de proyectos Oxford Global Projects, afirma que los beneficios económicos a largo plazo de organizar un evento deportivo de tal magnitud simplemente no se materializan.
Según explica, las ciudades anfitrionas suelen experimentar un descenso considerable en el número de visitantes, ya que muchos intentan evitar el caos que genera el torneo. Y aunque puede haber un repunte en las contrataciones, argumenta que generalmente se limita a los puestos peor remunerados en el sector de la hotelería. “Crea empleos, pero no riqueza”, afirma.
Las cifras oficiales muestran que la contratación en pubs, bares y restaurantes estadounidenses aumentó antes del torneo en mayo, pero el auge fue efímero.
Según Budzier, el único beneficio económico “que merece la pena” son los proyectos de regeneración que se pueden llevar a cabo, como la remodelación y la construcción de viviendas en Stratford, Londres, tras los Juegos Olímpicos de 2012.
Pero debido a que gran parte de este Mundial utilizó estadios, hoteles, complejos de entrenamiento e infraestructura de viajes ya existentes, “no habrá ningún beneficio económico derivado del desarrollo”.
Los hoteles también perdieron
La demanda prevista de habitaciones de hotel no se materializó, y las asociaciones del sector informaron de un menor número de reservas en las ciudades anfitrionas este año en comparación con el año pasado.
Los especialistas estiman que si bien las cifras finales de reservas aún no se han confirmado, junio y julio registraron cifras muy inferiores a las de años anteriores. Afirman que los torneos “no generan 40 días seguidos de hoteles con todas las habitaciones reservadas”, sino que provocan una gran demanda en torno a fechas específicas.
Para los hoteleros estadounidenses, la expectación previa al torneo tampoco se cumplió. La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento acusó a la FIFA de reservar demasiadas habitaciones para su propio uso y de generar una demanda artificial. La FIFA ha declarado que no reconoce la acusación.
Laboure, de Deutsche Bank Research, afirma que lo mismo ocurrió en Francia en 1998, cuando la demanda no cumplió con las expectativas.
“En abril, el 80% de los operadores hoteleros estadounidenses afirmaron que las reservas estaban por debajo de sus previsiones iniciales; dos tercios de los hoteleros de Nueva York informaron de reservas inferiores a las esperadas, y en Seattle casi el 80% lo hizo, y muchos calificaron el torneo de ‘evento intrascendente'”, añade.


