Candidaturas, tensiones y presiones
El próximo miércoles se inicia el proceso del que surgirá el nuevo pontífice de la Iglesia Católica. Ahí se define el rumbo de la institución en los próximos años. Se desató una lucha de poder no exenta de presiones externas al ámbito eclesiástico.
Las votaciones del cónclave cardenalicio se iniciarán el próximo miércoles 7 pero en Roma se vive ya la tensión que expresa la importancia de una elección papal con trascendencia no solo para la Iglesia Católica sino para todo el mundo, dadas las circunstancias que atraviesa la sociedad internacional y como resultado del papel jugado por Francisco durante su pontificado.En una entrevista concedida al diario El País (España) el cardenal alemán Gerhard Müller (77), un ultraconservador que ha sido frontal opositor a Francisco, no tuvo problema en admitir que existen “conspiraciones”. “La iglesia está compuesta de elementos divinos y humanos y por eso siempre hay algunos escándalos. (…) La ordenación no cambia la naturaleza humana” consintió sin perder la calma. El teólogo de la liberación brasileño Leonardo Boff acuerda con Müller por lo menos en este punto diciendo que “no seamos ingenuos: allí dentro, encerrados con llave, pese a la presencia misteriosa del Espíritu Santo, emergen también conflictos” porque “en el Cónclave reverbera también el tema del poder”.


